Abuelos, familia, Personal

Las luces que se apagan

Aunque es ley de vida y parece que tenemos el cuerpo hecho a que estas cosas pasen, cuando ocurren duelen.

En lo que llevamos de año he perdido a mi abuela materna y a mi abuelo paterno.

Y se encripta una parte de tu infancia y de ahí aflorar los recuerdos unidos a olores, comidas, paisajes… se refrescan imágenes de risas y lagrimas que has compartido y lo único que queda es darles valor, a lo momentos vividos y a sus vidas, valorarlas, saber de los esfuerzos que hicieron para que tu estés donde estás.

Sé que es una tontería como una casa lo que voy a poner ahora, pero siento que en gran parte soy una mezcla de ellos dos, de mi abuela saqué lo físico, no me parezco ni a mis padres ni a mi hermana en cambio tengo mucho en común con mi abuela, eso une,  es como un referente, un poco verte reflejada en un espejo, sentir la genética, cuando tienes la misma piel, el mismo color de pelo, la misma marca en el brazo….espero que también me haya dejado su salud de hierro.

De mi abuelo tengo muchas cosas de carácter, el querer por dentro pero luego no saber expresarlo y parecer más fría del que realmente es, el orden dentro del caos, las etiquetas y anotaciones, la pasión por las manualidades, miniaturas, dibujo, trabajo, juguetes… el coleccionar, acumular, no tirar nada porque ya servirá… jeje ser un poco Diógenes lo llaman ahora.

He perdido dos piezas fundamentales de mi vida pero ambas han dejado su huella lo bastante marcada para que cada día en pequeñas cosas pueda revivirlos un poquito.